“La gente no cambia” y “La gente cambia por las cosas que importan": las dos son creencias. ¿Con cuál te quedas?, ¿de quién depende?
Según Robert Dilts: "Las creencias son juicios y evaluaciones sobre nosotros, los demás y el mundo que nos rodea". Las creencias están basadas en lo que nos han enseñado y en nuestras experiencias y tienen una gran influencia en nuestro comportamiento. Son las reglas en las que nos apoyamos. Podemos creer en lo que queramos. Nuestra vida está llena de creencias y de nosotros depende si las usamos para potenciarnos o para limitarnos.
Nos pasamos la vida cuestionando a la gente que tiene creencias diferentes a nosotros. ¿No sería mejor, cuestionar nuestras propias creencias limitadoras? Las creencias limitadoras nos coartan y se convierten en obstáculos. Una creencia potenciadora nos abre y permite que veamos más allá de nuestros ojos. Nos da permiso para llegar allí donde queremos. Hace que nos movamos hacia el cambio y nos enfoquemos hacia nuestro crecimiento. Las creencias son como la gasolina que nos empuja a movernos, si ponemos el foco en lo que nos limita, lo que hacemos es reducir nuestra gasolina hacia el cambio y la transformación. Sin embargo si modificamos nuestra orientación y ponemos nuestra energía en lo positivo, en lo que nos potencia, lo que hacemos es llenar nuestro depósito a tope. Depende siempre de nosotros mismos, de si somos capaces de darnos cuenta, de llevar al consciente, de cuestionarnos. Detrás de muchas de nuestras verdades universales, hay grandes creencias limitantes que nos impiden avanzar, que nos impiden salir de nuestra“zona de confort”. Muchas veces vivimos con creencias impuestas y no somos conscientes de lo que nos restringen. Nos gusta juntarnos con gente que tiene las mismas creencias que nosotros porque nos retroalimentamos. Una creencia no es una verdad absoluta, aunque a veces lo pensemos. Por ello, no podemos pensar que las creencias de los demás son menos válidas. Si soy consciente que es una creencia, y que el otro, tiene derecho a creer de manera diferente, me permitirá ser mas tolerante.
Al cuestionar nuestras creencias tenemos el poder de decidir cuál queremos hacer nuestra. Yo decido creer que puedo, yo decido creer que todo va a salir bien y confío. Si yo pienso que no voy a poder, ni siquiera lo intento ¿Por qué no nos potenciamos más?, ¿qué nos lo impide?, ¿qué es lo peor que puede pasar si cambiamos nuestras creencias a nuestro favor y a favor del mundo que nos rodea?
¿Qué es lo que hace que realmente cambiemos una creencia? ¿Qué nos mueve hacia el cambio? Cambiar es más que ser conscientes, es más que querer cambiar, es más que saber el valor de ese cambio. Es una emoción llena de fuerza que nos lleva a vivir, y la vida es cambio y adaptación. Soy consciente que esto último es una creencia personal. Una creencia que me llena de esperanza, que día a día corroboro y que sin ella me sería imposible hacer lo que hago.
De nosotros y de nuestra percepción del mundo dependen nuestras creencias. “La gente no cambia” y “La gente cambia por las cosas que importan”. ¿Con cuál te quedas?
Vanessa Cortes/ Cambiologa
jueves, 25 de marzo de 2010
martes, 16 de marzo de 2010
Coaching de Identidad
No somos lo que creemos que somos, ni siquiera lo que los demás piensan que somos.
Nuestra identidad es mucho más profunda, podríamos decir que es la suma de todas nuestras identidades potenciales y que a menudo como si de una baraja de cartas se tratará queda reducida a una o como mucho a varias cartas de la baraja. A veces ni siquiera nos gusta la carta con la que nos ha tocado jugar, es una etiqueta que alguien colgó sobre nosotros y que en un momento aceptamos sin rechistar, porque nunca nos hemos llegamos a cuestionar o porque creíamos estar cómodos o cómodas con ella.
Pero cuando colgamos etiquetas o cuando aceptamos las que nos cuelgan los demás, lo que hacemos es reducir la carta de barajas de nuestra identidad, congelando y quedándonos con solo una parte de la misma. Y en vez de abrirnos y sentir que somos mucho más, nos cerramos a nosotros mismos y también hacemos lo mismo con los demás. El coaching de identidad es un coaching orientado al despertar de nuestra conciencia, una invitación a darnos cuenta de todas nuestras identidades potenciales, a no caer en el error de la identificación y a aceptar y reconocer esas otras partes de nosotros que más nos cuesta integrar.
¿Por qué nos identificamos? Muchas veces las personas tenemos una serie de ideas, de creencias sobre nuestra forma de ser, sobre nuestro “Yo ideal”, es decir sobre cómo tenemos que ser o como nos debemos comportar con los demás. Es una especie de “Tengo que ser así, porque si no seré amado, aceptado o reconocido “. Al construir este ideal lo que hacemos es negar la parte de nosotros mismo que no se corresponde con lo idóneo y así es como poco a poco van surgiendo nuestras sombras (aquello que somos pero que no queremos ser porque consideramos que no es lo ideal). Esta identificación nos impide conectar con nuestra verdadera esencia y nos impulsa a negar todo aquello que somos pero que no queremos ser.
Nuestras sombras se pueden convertir en nuestro mayor enemigo cuando huimos o cuando nos resistimos a ellas, porque tal y como dice Robert Dilts todo aquello a lo que te resistes persiste y lo que aceptas te libera, y solo desde nuestra toma de conciencia, desde la aceptación de esa parte de nosotros que también somos pero que no nos gusta tanto podemos liberarnos y hacer algo más grande.
En coaching de identidad el coach ayuda al coachee a tomar conciencia sobre la infinidad de cartas que tiene en su baraja, a reconocer que esa parte ideal de su ser es solo una pequeña parte que él se ha construido para gustar o ser reconocido pero que él es mucho, mucho más… Le invitamos a conectar con sus sombras y a reconciliarse con esa parte que a él que le gusta menos. Le ayudamos a integrarla, a trascender y a hacer algo más grande. Porque somos MUCHO, MUCHO MÁS…
Nuria Sáez/ Cambióloga
Nuestra identidad es mucho más profunda, podríamos decir que es la suma de todas nuestras identidades potenciales y que a menudo como si de una baraja de cartas se tratará queda reducida a una o como mucho a varias cartas de la baraja. A veces ni siquiera nos gusta la carta con la que nos ha tocado jugar, es una etiqueta que alguien colgó sobre nosotros y que en un momento aceptamos sin rechistar, porque nunca nos hemos llegamos a cuestionar o porque creíamos estar cómodos o cómodas con ella.
Pero cuando colgamos etiquetas o cuando aceptamos las que nos cuelgan los demás, lo que hacemos es reducir la carta de barajas de nuestra identidad, congelando y quedándonos con solo una parte de la misma. Y en vez de abrirnos y sentir que somos mucho más, nos cerramos a nosotros mismos y también hacemos lo mismo con los demás. El coaching de identidad es un coaching orientado al despertar de nuestra conciencia, una invitación a darnos cuenta de todas nuestras identidades potenciales, a no caer en el error de la identificación y a aceptar y reconocer esas otras partes de nosotros que más nos cuesta integrar.
¿Por qué nos identificamos? Muchas veces las personas tenemos una serie de ideas, de creencias sobre nuestra forma de ser, sobre nuestro “Yo ideal”, es decir sobre cómo tenemos que ser o como nos debemos comportar con los demás. Es una especie de “Tengo que ser así, porque si no seré amado, aceptado o reconocido “. Al construir este ideal lo que hacemos es negar la parte de nosotros mismo que no se corresponde con lo idóneo y así es como poco a poco van surgiendo nuestras sombras (aquello que somos pero que no queremos ser porque consideramos que no es lo ideal). Esta identificación nos impide conectar con nuestra verdadera esencia y nos impulsa a negar todo aquello que somos pero que no queremos ser.
Nuestras sombras se pueden convertir en nuestro mayor enemigo cuando huimos o cuando nos resistimos a ellas, porque tal y como dice Robert Dilts todo aquello a lo que te resistes persiste y lo que aceptas te libera, y solo desde nuestra toma de conciencia, desde la aceptación de esa parte de nosotros que también somos pero que no nos gusta tanto podemos liberarnos y hacer algo más grande.
En coaching de identidad el coach ayuda al coachee a tomar conciencia sobre la infinidad de cartas que tiene en su baraja, a reconocer que esa parte ideal de su ser es solo una pequeña parte que él se ha construido para gustar o ser reconocido pero que él es mucho, mucho más… Le invitamos a conectar con sus sombras y a reconciliarse con esa parte que a él que le gusta menos. Le ayudamos a integrarla, a trascender y a hacer algo más grande. Porque somos MUCHO, MUCHO MÁS…
Nuria Sáez/ Cambióloga
lunes, 22 de febrero de 2010
Artículo del Doctor Carvajal sobre los beneficios de la respiración y la meditación
Ha llegado a nuestas manos esta maravilloa de artículo del Dr Carvajal que nos gustaría compartir con vosotros.
DR. CARVAJAL
El hombre es milagroso en cuanto que puede transformar su pasado. Algunos dicen “no se ocupen del pasado que el pasado ya no existe”, pero el pasado está vivo, presente, doloroso, en cada una de nuestras células, frecuentemente, produciendo enfermedades. El problema del pasado es simplemente que haya pasado, que lo dejemos atrás como una estatua congelada. Pero al pasado hay que hacerlo presente vivo para transformar su historia, para leerlo en otro código, para interpretarlo en el código del amor, y, cuando interpretamos el pasado en el código del amor, nuestras heridas de la infancia se sanan. Y ahí nosotros somos los psicólogos, los psiquiatras, podemos sanar nuestra vida; todos estamos llenos de dolores, y a veces de dolores absurdos, que cargamos en la vida sin ni siquiera reconocer que existen. La técnica respiratoria es muy importante, sobre todo la fase de pausa respiratoria, ¿por qué razón? Porque cuando tú respiras lentamente y haces una pausa en la inspiración, la energía del inconsciente y el subconsciente sale a flote, es decir se pregunta ¿que pasa aquí que no están respirando? En ese momento el inconsciente hace aflorar a la consciencia una parte a la que no habíamos tenido acceso, de la que éramos víctimas pero que no habíamos reconocido nunca en la vida, y en ese momento podemos dialogar con el subconsciente y podemos sacar nuestras heridas más profundas. Cuando hacemos eso podemos ir más lejos, así es como actuamos para la autosanación. Yo puedo decirme, por ejemplo, ¿de dónde viene esta alergia?, si tengo una alergia y quiero librarme de ella. La alergia es algo que rechazo, un virus, una bacteria, un hongo, el frío, el calor, pero eso no es del todo cierto, eso es quedarnos muy cortos. No hay personas que sean alérgicas sólo al frío, las personas alérgicas al frío también tienen miedo a la soledad, tienen miedo al frío del alma, al frío en los sentimientos, a la frialdad del papá o de la mamá, al desafecto, es decir, el frío es simplemente un símbolo. Cuando yo soy alérgico a algo, hay algo que rechazo o que temo. Entonces si quiero cambiar mi alergia, reconozco mi alergia. Si sé que no reconozco mi alergia porque me hace sentir vergüenza, entonces trabajo con la vergüenza: ¿que cosas en la vida me evocan vergüenza? Luego experimento el sentimiento de la vergüenza y veo como experimento la vergüenza, a veces me pongo pálido y frío, otras veces me pongo rojo como un tomate, otra lo experimento como un vacío o como un hueco a nivel del plexo solar, la puedo experimentar de muchas maneras. Dónde y cómo experimento la alergia, me da una idea de la parte de mi energía que está comprometida.
Vamos a ver otro sentimiento, el miedo, yo diría que la mitad de nuestros lumbagos son por miedo. El miedo provoca más lumbago que todas las hernias discales, todos los problemas articulares, todos los problemas de columna, porque el temor hace que metamos, literalmente, el rabo entre las patas, cerramos el esfínter anal interno, a ese nivel, hay un centro de energía muy importante y, nos cerramos a la vida, contraemos toda la musculatura lumbosacra, esa parte queda mal irrigada y nos dan unos lumbagos terribles, y ese lumbago es el nombre clínico del miedo.
Si logro reconocer el núcleo del miedo, si logro observar mi cuerpo y veo que tengo los glúteos y toda esta parte contraída, si logro respirar hacia esa zona y liberar el sentimiento del miedo, y llamar al miedo y decirle “tú eres la mejor parte de mi mismo, cuando asciendes y te revelas, eres mi prudencia, ya no eres miedo, sino que eres prudencia, eres parte de mi amor también”. Cuando yo, a través de la respiración, logro ascender esa energía del miedo, y logro trasmutarla al altar del corazón, que es donde realmente nace el hombre que puede sanarse y puede sanar la vida, entonces desaparece el lumbago.
Mi resentimiento, mi odio, frecuentemente, está anclado en mis articulaciones. Yo estoy así totalmente rígido. A veces, con el puño apretado en la noche, inconscientemente, dispuesto a pegar y a agredir. Pues bien, ese dolor articular, es resentimiento congelado en esa parte del cuerpo. Si logro experimentar ese dolor y asociarlo a mi sentimiento de ira y a mi resentimiento, y logro comprender que mi resentimiento es algo que se construye en el plexo solar, que bloquea la energía aquí y no permite a la energía acceder a mi corazón, ni a mi sistema inmune, puedo hacer mucho más que el reumatólogo, o puedo ayudarle mucho, para curar y sanar mi artritis, y yo soy responsable, no tengo que esperar que el reumatólogo me resuelva el problema.
La enfermedad es mi problema, no es el problema del médico, es mi responsabilidad, yo también tengo que ver con eso. La medicina no puede ser el arte de pasarle la pelota al médico, porque le pagamos.
La nueva medicina de la consciencia, es el arte de responsabilizarnos de nuestra vida, y de descubrir que realmente podemos hacer mucho por nuestra vida.
Frecuentemente, vemos que una persona con un cáncer ha tenido un shock, o una pérdida afectiva muy grande. Si una pérdida afectiva le produce un vacío existencial de tal dimensión que se vuelve un vacío de energía, y permite que las células degeneradas puedan invadirle, es porque estaba apegado, ese es el problema del apego que yo debo reconocer. Si alguien se va y yo lo vivo desde el amor, desde el desapego, sé que su consciencia está conmigo, lo dejo partir no lo amarro.
Muchas veces, vemos a alguien al que se le muere el papá o la mamá pero no lo deja partir, eso es literalmente cierto, se queda con parte de su energía anclada al plexo solar. Esa anclada energética puede crear crisis de pánico, de hipertensión, cosas violentas en la clínica. Si nosotros logramos que la persona se sane, es su alma la que lo sana. El sanador no lo hace por el paciente, yo como sanador soy un imán que le doy la carga que su alma necesita, realmente, la sanación es rescatar la autonomía, la autogestión, y la libertad del otro, para sanarse. La verdadera sanación es darte las herramientas para que tú, desde tu consciencia, te sanes, no desde tu consciencia racional, sino desde tu sentimiento, desde tu amor, desde tu afecto.
Frecuentemente cuando uno está haciendo una sanación, ve que la persona, aunque no le haya dicho ni una palabra, empieza a llorar y a sacar su resentimiento, y luego siente una sensación de paz, que no es mi paz, es su paz, es la paz de Cristo que también habita en la persona que está siendo sanada. La paz está ahí, ha estado siempre ahí, es parte de nuestra esencia, se trata simplemente de quitar todos aquellos apegos, aversiones, sentimientos, separatismos, toda aquella capa de ignorancia, para que la paz se revele tal cual es, y cuando la paz se revela, germina el amor, y cuando germina el amor la sanación es posible, aunque lo que tenga sea un cáncer, o un lupus.
Pero no te culpes si no lo logras, porque tú participas también en los problemas genéticos de la herencia, de la humanidad como grupo. Esto no es para creerse superman, uno puede ser muy orgulloso y decirse “estoy triste porque no me curé el cáncer”, eso no es un fracaso, el cáncer es un maestro, a veces aprendemos la lección en una ocasión, otras veces necesitamos diez oportunidades, y otras necesitamos cien vidas tal vez, pero lo importante es aprender la lección. Uno no aprende medicina de un día para otro, hay lecciones supremamente complicadas y difíciles. También nos diplomamos o nos especializamos en el alma, cuanto más grande sea el desafío, más grande es la oportunidad de crecimiento.
Yo solo les he puesto un ejemplo de cómo podemos retomar nuestras emociones, identificar nuestras emociones, aceptarlas, no seguir huyendo de ellas, y así poder transmutarlas. Pero una vez que sentimos la emoción, hay una pregunta fundamental ¿cuál es la lección que hay debajo de esta emoción negativa? ¿Cuál era el mensaje, qué me quería decir esta actitud y esta enfermedad?
Cuando yo no digo NO, en la vida, termino resentido y con ira, pero la ira no es el problema, la ira me está diciendo que hay que aprender a reafirmarme diciendo NO. La ira es la mejor estrategia de autoafirmació n. Cuando yo manifiesto la ira y la transmuto, esa ira se vuelve sanadora, es lo mejor de mi fuerza, mi ira barre y limpia la casa y hace las cosas más rápidamente, ustedes han visto a un ama de casa que en su ira revolotea y el almuerzo está hecho a las diez de la mañana. Yo sabia cuando mi mamá estaba iracunda, porque a las diez de la mañana mi casa estaba como un espejo. Es así, la ira es una forma de energía que se puede transmutar físicamente, el hecho de que la transmutemos físicamente, no resuelve la fuente de la ira, la fuente de la ira es la necesidad de autoafirmarse, y la necesidad de autoafirmarse es la necesidad de renunciar a la falsa complacencia.
Crecer espiritualmente no es decirle que sí a todo el mundo. El crecimiento espiritual no tiene nada que ver con la bobada, perdónenme la expresión, pero ser espiritual no es ser bobo, y ser tolerante no es ser bobo, la tolerancia no excluye la autoafirmación. La autoafirmación es condición del crecimiento espiritual. Así que yo tengo que descubrir la lección, debajo del evento negativo, porque el evento negativo no es sino la apariencia, la sombra. Pero esa sombra cuando la quito abre una puerta luz, una lección que yo puedo aprender en mi vida.
Dr. Jorge Carvajal Posada
DR. CARVAJAL
El hombre es milagroso en cuanto que puede transformar su pasado. Algunos dicen “no se ocupen del pasado que el pasado ya no existe”, pero el pasado está vivo, presente, doloroso, en cada una de nuestras células, frecuentemente, produciendo enfermedades. El problema del pasado es simplemente que haya pasado, que lo dejemos atrás como una estatua congelada. Pero al pasado hay que hacerlo presente vivo para transformar su historia, para leerlo en otro código, para interpretarlo en el código del amor, y, cuando interpretamos el pasado en el código del amor, nuestras heridas de la infancia se sanan. Y ahí nosotros somos los psicólogos, los psiquiatras, podemos sanar nuestra vida; todos estamos llenos de dolores, y a veces de dolores absurdos, que cargamos en la vida sin ni siquiera reconocer que existen. La técnica respiratoria es muy importante, sobre todo la fase de pausa respiratoria, ¿por qué razón? Porque cuando tú respiras lentamente y haces una pausa en la inspiración, la energía del inconsciente y el subconsciente sale a flote, es decir se pregunta ¿que pasa aquí que no están respirando? En ese momento el inconsciente hace aflorar a la consciencia una parte a la que no habíamos tenido acceso, de la que éramos víctimas pero que no habíamos reconocido nunca en la vida, y en ese momento podemos dialogar con el subconsciente y podemos sacar nuestras heridas más profundas. Cuando hacemos eso podemos ir más lejos, así es como actuamos para la autosanación. Yo puedo decirme, por ejemplo, ¿de dónde viene esta alergia?, si tengo una alergia y quiero librarme de ella. La alergia es algo que rechazo, un virus, una bacteria, un hongo, el frío, el calor, pero eso no es del todo cierto, eso es quedarnos muy cortos. No hay personas que sean alérgicas sólo al frío, las personas alérgicas al frío también tienen miedo a la soledad, tienen miedo al frío del alma, al frío en los sentimientos, a la frialdad del papá o de la mamá, al desafecto, es decir, el frío es simplemente un símbolo. Cuando yo soy alérgico a algo, hay algo que rechazo o que temo. Entonces si quiero cambiar mi alergia, reconozco mi alergia. Si sé que no reconozco mi alergia porque me hace sentir vergüenza, entonces trabajo con la vergüenza: ¿que cosas en la vida me evocan vergüenza? Luego experimento el sentimiento de la vergüenza y veo como experimento la vergüenza, a veces me pongo pálido y frío, otras veces me pongo rojo como un tomate, otra lo experimento como un vacío o como un hueco a nivel del plexo solar, la puedo experimentar de muchas maneras. Dónde y cómo experimento la alergia, me da una idea de la parte de mi energía que está comprometida.
Vamos a ver otro sentimiento, el miedo, yo diría que la mitad de nuestros lumbagos son por miedo. El miedo provoca más lumbago que todas las hernias discales, todos los problemas articulares, todos los problemas de columna, porque el temor hace que metamos, literalmente, el rabo entre las patas, cerramos el esfínter anal interno, a ese nivel, hay un centro de energía muy importante y, nos cerramos a la vida, contraemos toda la musculatura lumbosacra, esa parte queda mal irrigada y nos dan unos lumbagos terribles, y ese lumbago es el nombre clínico del miedo.
Si logro reconocer el núcleo del miedo, si logro observar mi cuerpo y veo que tengo los glúteos y toda esta parte contraída, si logro respirar hacia esa zona y liberar el sentimiento del miedo, y llamar al miedo y decirle “tú eres la mejor parte de mi mismo, cuando asciendes y te revelas, eres mi prudencia, ya no eres miedo, sino que eres prudencia, eres parte de mi amor también”. Cuando yo, a través de la respiración, logro ascender esa energía del miedo, y logro trasmutarla al altar del corazón, que es donde realmente nace el hombre que puede sanarse y puede sanar la vida, entonces desaparece el lumbago.
Mi resentimiento, mi odio, frecuentemente, está anclado en mis articulaciones. Yo estoy así totalmente rígido. A veces, con el puño apretado en la noche, inconscientemente, dispuesto a pegar y a agredir. Pues bien, ese dolor articular, es resentimiento congelado en esa parte del cuerpo. Si logro experimentar ese dolor y asociarlo a mi sentimiento de ira y a mi resentimiento, y logro comprender que mi resentimiento es algo que se construye en el plexo solar, que bloquea la energía aquí y no permite a la energía acceder a mi corazón, ni a mi sistema inmune, puedo hacer mucho más que el reumatólogo, o puedo ayudarle mucho, para curar y sanar mi artritis, y yo soy responsable, no tengo que esperar que el reumatólogo me resuelva el problema.
La enfermedad es mi problema, no es el problema del médico, es mi responsabilidad, yo también tengo que ver con eso. La medicina no puede ser el arte de pasarle la pelota al médico, porque le pagamos.
La nueva medicina de la consciencia, es el arte de responsabilizarnos de nuestra vida, y de descubrir que realmente podemos hacer mucho por nuestra vida.
Frecuentemente, vemos que una persona con un cáncer ha tenido un shock, o una pérdida afectiva muy grande. Si una pérdida afectiva le produce un vacío existencial de tal dimensión que se vuelve un vacío de energía, y permite que las células degeneradas puedan invadirle, es porque estaba apegado, ese es el problema del apego que yo debo reconocer. Si alguien se va y yo lo vivo desde el amor, desde el desapego, sé que su consciencia está conmigo, lo dejo partir no lo amarro.
Muchas veces, vemos a alguien al que se le muere el papá o la mamá pero no lo deja partir, eso es literalmente cierto, se queda con parte de su energía anclada al plexo solar. Esa anclada energética puede crear crisis de pánico, de hipertensión, cosas violentas en la clínica. Si nosotros logramos que la persona se sane, es su alma la que lo sana. El sanador no lo hace por el paciente, yo como sanador soy un imán que le doy la carga que su alma necesita, realmente, la sanación es rescatar la autonomía, la autogestión, y la libertad del otro, para sanarse. La verdadera sanación es darte las herramientas para que tú, desde tu consciencia, te sanes, no desde tu consciencia racional, sino desde tu sentimiento, desde tu amor, desde tu afecto.
Frecuentemente cuando uno está haciendo una sanación, ve que la persona, aunque no le haya dicho ni una palabra, empieza a llorar y a sacar su resentimiento, y luego siente una sensación de paz, que no es mi paz, es su paz, es la paz de Cristo que también habita en la persona que está siendo sanada. La paz está ahí, ha estado siempre ahí, es parte de nuestra esencia, se trata simplemente de quitar todos aquellos apegos, aversiones, sentimientos, separatismos, toda aquella capa de ignorancia, para que la paz se revele tal cual es, y cuando la paz se revela, germina el amor, y cuando germina el amor la sanación es posible, aunque lo que tenga sea un cáncer, o un lupus.
Pero no te culpes si no lo logras, porque tú participas también en los problemas genéticos de la herencia, de la humanidad como grupo. Esto no es para creerse superman, uno puede ser muy orgulloso y decirse “estoy triste porque no me curé el cáncer”, eso no es un fracaso, el cáncer es un maestro, a veces aprendemos la lección en una ocasión, otras veces necesitamos diez oportunidades, y otras necesitamos cien vidas tal vez, pero lo importante es aprender la lección. Uno no aprende medicina de un día para otro, hay lecciones supremamente complicadas y difíciles. También nos diplomamos o nos especializamos en el alma, cuanto más grande sea el desafío, más grande es la oportunidad de crecimiento.
Yo solo les he puesto un ejemplo de cómo podemos retomar nuestras emociones, identificar nuestras emociones, aceptarlas, no seguir huyendo de ellas, y así poder transmutarlas. Pero una vez que sentimos la emoción, hay una pregunta fundamental ¿cuál es la lección que hay debajo de esta emoción negativa? ¿Cuál era el mensaje, qué me quería decir esta actitud y esta enfermedad?
Cuando yo no digo NO, en la vida, termino resentido y con ira, pero la ira no es el problema, la ira me está diciendo que hay que aprender a reafirmarme diciendo NO. La ira es la mejor estrategia de autoafirmació n. Cuando yo manifiesto la ira y la transmuto, esa ira se vuelve sanadora, es lo mejor de mi fuerza, mi ira barre y limpia la casa y hace las cosas más rápidamente, ustedes han visto a un ama de casa que en su ira revolotea y el almuerzo está hecho a las diez de la mañana. Yo sabia cuando mi mamá estaba iracunda, porque a las diez de la mañana mi casa estaba como un espejo. Es así, la ira es una forma de energía que se puede transmutar físicamente, el hecho de que la transmutemos físicamente, no resuelve la fuente de la ira, la fuente de la ira es la necesidad de autoafirmarse, y la necesidad de autoafirmarse es la necesidad de renunciar a la falsa complacencia.
Crecer espiritualmente no es decirle que sí a todo el mundo. El crecimiento espiritual no tiene nada que ver con la bobada, perdónenme la expresión, pero ser espiritual no es ser bobo, y ser tolerante no es ser bobo, la tolerancia no excluye la autoafirmación. La autoafirmación es condición del crecimiento espiritual. Así que yo tengo que descubrir la lección, debajo del evento negativo, porque el evento negativo no es sino la apariencia, la sombra. Pero esa sombra cuando la quito abre una puerta luz, una lección que yo puedo aprender en mi vida.
Dr. Jorge Carvajal Posada
domingo, 7 de febrero de 2010
Enlace al programa de radio Pensamiento Positivo
¡Hola!! Os paso un enlace al programa de radio de Sergio Fernandez sobre Pensamiento Positivo, en el cual interviene Julián (primer vídeo del programa) y nos habla sobre cómo resolver problemas con el nuevo paradigma. http://www.pensamientopositivo.org/
lunes, 1 de febrero de 2010
¿Alguien se atreve a cambiar de paradigma?
¡¡Hola a todos!!
Queríamos compartir con vosotros este artículo publicado este fin de semana (30/31 de Enero) en Cinco Días.
La opinión del experto
¿Alguien se atreve a cambiar el paradigma?
Julián Trullén propone aprovechar la difícil situación económica para renovar las organizaciones, para que sean más abiertas y se conviertan en comunidades de aprendizaje e innovación.
Julián Trullén - 30/01/2010
Siglo XXI, primera década, 2010. Cuentan tradiciones milenarias, los mayas, los Vedas hindúes y la astrología, que en 2012 se producirá el punto de inflexión hacia un cambio evolutivo en el planeta Tierra. También coinciden en que depende de nosotros que este cambio sea a favor o en contra de la humanidad. El filósofo contemporáneo Jordi Pigem reafirma esta tesis en su obra Buena crisis, quizá una de las más esclarecedoras sobre el momento que vivimos. El informe sobre Innovación para el Desarrollo 2009-2010 resuelve que aunque España ha mejorado algo, sigue en el furgón de cola de los países europeos. Suecia encabeza la lista. Hamel en 2007 avisó: "No podemos afirmar nada certero sobre el futuro, con una excepción: en algún momento de la próxima década, su empresa se enfrentará al reto de cambiar de una manera que no tiene precedente y ahí está el reto, crear organizaciones capaces de renovarse continuamente, sin crisis previas que lo justifiquen". Acabamos de dar la bienvenida a la próxima década. Recibimos el año con cerca de cuatro millones desempleados. Los retos desde una intención positiva son apasionantes, pero a la luz de los resultados parece que, amén de otras, en España vivimos una crisis de innovación. O ¿serán todas la misma?
El índice de capacidad innovadora de un país es el resultado del entorno institucional, el capital humano, la formación e inclusión social, el marco legal, la investigación y desarrollo y el uso de las TIC. Según a quien se escuche, en España tenemos algo de todo, si bien claramente insuficiente. Pero ¿qué nos impide innovar? Nuestra forma de ver el mundo, nuestras maneras inconscientes de pensar, nuestros paradigmas. Todo apunta a que 2010 es el tiempo para decir adiós a esas gafas de tinte burocrático que nos han acompañado durante años. Para decir adiós al economicismo del que nos habla Pigem y que tiene en jaque a la humanidad. Es el tiempo de abandonar esos antiguos pensamientos que dicen que lo que no tiene valor económico no es importante y que se basan en el individualismo y la competencia ciega. Es tiempo de olvidarnos de las organizaciones lideradas desde el miedo, en las que se premia la mediocridad, la obediencia, el peloteo o el sálvese quien pueda. Es la ocasión para salirnos de antiguas forma de pensar y de una realidad muy actual como es la crisis del liderazgo.
Hoy, siglo XXI, 2010, nuestro reto consiste en cambiar este antiguo paradigma hacia uno nuevo en el que las organizaciones sean sistémicas, es decir, sistemas abiertos y dinámicos, convertidos en comunidades de aprendizaje e innovación, en las que se compartan retos, los líderes estén al servicio de sus equipos y los empleados sean percibidos como seres humanos con pasión, imaginación, respeto, cariño y libertad, capaces de pensar y de crear más allá de su conocimiento y experiencias previas. ¿Les suena Google? Una mirada a las creencias en el refranero español, la expresión de nuestros pensamientos más arraigados, hablan de un país en el que más vale malo conocido que bueno por conocer, en el que si cuestionas un proyecto estás buscando los tres pies al gato. En definitiva, un país en el que los jefes se mantienen en sus trece y donde más vale pájaro en mano que ciento volando.
La reflexión, aunque simpática, resulta poco alentadora. Estos pensamientos subyacen en el inconsciente colectivo de personas y organizaciones; nos condicionan y limitan a la hora de atrevernos a definir una nueva estrategia, a la hora de lanzar una idea a nuestro jefe, a la hora de asumir un cambio. A la hora de dejar atrás el viejo paradigma de control, por uno nuevo donde la colaboración garantice la competitividad, donde el miedo deje paso a la confianza.
Hamel pronostica que cambiar una organización es muy difícil porque a los directivos no les entusiasma la idea de ceder poder y autoridad. En los próximos años veremos un cambio drástico en la definición de líder. Estará menos relacionado con tomar las decisiones clave o tener una visión de futuro y más con crear las condiciones necesarias para permitir a otra gente innovar y crear esa visión. En este nuevo modelo, un consultor o un formador no son suficientes. Hacen falta cambiólogos, la evolución del consultor clásico, formador, que en su trayectoria profesional y vital ha hecho cambios conscientes en su identidad, valores y creencias, asociados a un pensamiento humanista. Habla del cambio desde el aprendizaje que le ha provocado su propio cambio individual.
Así las cosas, desde unas fuentes u otras, parece que 2010 es el año clave para decir adiós a la crisis, de comenzar a cambiar ese viejo paradigma que, si el calendario maya no se equivoca, toca a su fin el 22 de diciembre de 2012. La cuenta atrás ha comenzado. ¿Se atreve a cambiar de paradigma?
Julián Trullén. Socio director de Increscendo
Queríamos compartir con vosotros este artículo publicado este fin de semana (30/31 de Enero) en Cinco Días.
La opinión del experto
¿Alguien se atreve a cambiar el paradigma?
Julián Trullén propone aprovechar la difícil situación económica para renovar las organizaciones, para que sean más abiertas y se conviertan en comunidades de aprendizaje e innovación.
Julián Trullén - 30/01/2010
Siglo XXI, primera década, 2010. Cuentan tradiciones milenarias, los mayas, los Vedas hindúes y la astrología, que en 2012 se producirá el punto de inflexión hacia un cambio evolutivo en el planeta Tierra. También coinciden en que depende de nosotros que este cambio sea a favor o en contra de la humanidad. El filósofo contemporáneo Jordi Pigem reafirma esta tesis en su obra Buena crisis, quizá una de las más esclarecedoras sobre el momento que vivimos. El informe sobre Innovación para el Desarrollo 2009-2010 resuelve que aunque España ha mejorado algo, sigue en el furgón de cola de los países europeos. Suecia encabeza la lista. Hamel en 2007 avisó: "No podemos afirmar nada certero sobre el futuro, con una excepción: en algún momento de la próxima década, su empresa se enfrentará al reto de cambiar de una manera que no tiene precedente y ahí está el reto, crear organizaciones capaces de renovarse continuamente, sin crisis previas que lo justifiquen". Acabamos de dar la bienvenida a la próxima década. Recibimos el año con cerca de cuatro millones desempleados. Los retos desde una intención positiva son apasionantes, pero a la luz de los resultados parece que, amén de otras, en España vivimos una crisis de innovación. O ¿serán todas la misma?
El índice de capacidad innovadora de un país es el resultado del entorno institucional, el capital humano, la formación e inclusión social, el marco legal, la investigación y desarrollo y el uso de las TIC. Según a quien se escuche, en España tenemos algo de todo, si bien claramente insuficiente. Pero ¿qué nos impide innovar? Nuestra forma de ver el mundo, nuestras maneras inconscientes de pensar, nuestros paradigmas. Todo apunta a que 2010 es el tiempo para decir adiós a esas gafas de tinte burocrático que nos han acompañado durante años. Para decir adiós al economicismo del que nos habla Pigem y que tiene en jaque a la humanidad. Es el tiempo de abandonar esos antiguos pensamientos que dicen que lo que no tiene valor económico no es importante y que se basan en el individualismo y la competencia ciega. Es tiempo de olvidarnos de las organizaciones lideradas desde el miedo, en las que se premia la mediocridad, la obediencia, el peloteo o el sálvese quien pueda. Es la ocasión para salirnos de antiguas forma de pensar y de una realidad muy actual como es la crisis del liderazgo.
Hoy, siglo XXI, 2010, nuestro reto consiste en cambiar este antiguo paradigma hacia uno nuevo en el que las organizaciones sean sistémicas, es decir, sistemas abiertos y dinámicos, convertidos en comunidades de aprendizaje e innovación, en las que se compartan retos, los líderes estén al servicio de sus equipos y los empleados sean percibidos como seres humanos con pasión, imaginación, respeto, cariño y libertad, capaces de pensar y de crear más allá de su conocimiento y experiencias previas. ¿Les suena Google? Una mirada a las creencias en el refranero español, la expresión de nuestros pensamientos más arraigados, hablan de un país en el que más vale malo conocido que bueno por conocer, en el que si cuestionas un proyecto estás buscando los tres pies al gato. En definitiva, un país en el que los jefes se mantienen en sus trece y donde más vale pájaro en mano que ciento volando.
La reflexión, aunque simpática, resulta poco alentadora. Estos pensamientos subyacen en el inconsciente colectivo de personas y organizaciones; nos condicionan y limitan a la hora de atrevernos a definir una nueva estrategia, a la hora de lanzar una idea a nuestro jefe, a la hora de asumir un cambio. A la hora de dejar atrás el viejo paradigma de control, por uno nuevo donde la colaboración garantice la competitividad, donde el miedo deje paso a la confianza.
Hamel pronostica que cambiar una organización es muy difícil porque a los directivos no les entusiasma la idea de ceder poder y autoridad. En los próximos años veremos un cambio drástico en la definición de líder. Estará menos relacionado con tomar las decisiones clave o tener una visión de futuro y más con crear las condiciones necesarias para permitir a otra gente innovar y crear esa visión. En este nuevo modelo, un consultor o un formador no son suficientes. Hacen falta cambiólogos, la evolución del consultor clásico, formador, que en su trayectoria profesional y vital ha hecho cambios conscientes en su identidad, valores y creencias, asociados a un pensamiento humanista. Habla del cambio desde el aprendizaje que le ha provocado su propio cambio individual.
Así las cosas, desde unas fuentes u otras, parece que 2010 es el año clave para decir adiós a la crisis, de comenzar a cambiar ese viejo paradigma que, si el calendario maya no se equivoca, toca a su fin el 22 de diciembre de 2012. La cuenta atrás ha comenzado. ¿Se atreve a cambiar de paradigma?
Julián Trullén. Socio director de Increscendo
lunes, 18 de enero de 2010
CUARENTONES | UNA GENERACIÓN CON SUERTE
Os mando este artículo publicado ayer en la revista "Magazine" de "El Mundo" en el que hablo sobre la generación del 69, que por cierto es la mía!!
Y también el enlace http://www.elmundo.es/suplementos/magazine/2010/538/1263403245.html
CUARENTONES UNA GENERACIÓN CON SUERTE
Por SILVIA GRIJALBA.
1969, el mejor año para nacer
Si usted tiene 40 años, acaba de cumplir 41 o va a celebrarlos en 2010, sepa que es uno de los integrantes de una generación afortunada, al menos en teoría: la de quienes crecieron en democracia, vivieron innovaciones tecnológicas que han hecho su vida más fácil y mejor preparados están para afrontar la crisis. Cuatro rostros populares nacidos en 1969 cuentan qué hecho les ha impactado más durante estos años y cómo es esa 'generación puente' que jugó a las chapas en la calle y estrenó los videojuegos.
.
Decir así, sin matizaciones, que 1969 es el mejor año del siglo XX para haber nacido en España puede parecer arriesgado. Pero si atendemos a las oportunidades, a lo fácil que la vida se lo ha puesto a los que llegaron al mundo entonces, puede hacerse esa afirmación, hablando, por supuesto, de una manera genérica.
Pero, ¿por qué el 69? Lo cierto es que si analizamos una serie de datos económicos, culturales, sociales y políticos, los que nacieron dentro de esos doce meses han tenido más oportunidades que quienes lo hicieron antes y después. Bueno, si usted pertenece a la Generación X (la que está comprendida entre 1967 y 1977) y nació en el 68 o en el 70, también puede incluirse, más o menos, en este grupo de agraciados pero, si somos estrictos, 1969 es, además del año erótico, como cantaban Serge Gainsbourg y Jane Birkin, la cifra clave.
Hay una serie de circunstancias objetivas que lo corroboran. Por una parte, los nacidos en ese año son la primera generación que vive plenamente en democracia, como dice Antonio Basagoiti, presidente del PP en el País Vasco, y uno de los agraciados. "Las generaciones anteriores no pudieron disfrutar de las libertades plenas que, por suerte, nosotros sí tenemos. No vivieron las libertades democráticas y, por fortuna, nosotros no hemos sufrido las dificultades de pasar de una dictadura a una democracia. Los del 69 hemos disfrutado las libertades que no tuvieron nuestros padres".
MÁS PASIVOS. El periodista, escritor y profesor de Ciencias de la Información Justino Sinova, cronista político de la España de la Transición, corrobora esta afirmación de Basagoiti, aunque va más allá: "Esa generación tuvo la suerte de que sus años de juventud coincidieron con una etapa de libertad recién estrenada, de ilusión y de esperanza, un momento muy especial de España. Pero, por otra parte, al encontrarse el camino hecho dentro del aspecto político sí es cierto que eso derivó en una inhibición política general que ha seguido en otras generaciones. Tuvieron la suerte de no tener que luchar contra una dictadura, pero eso les ha hecho ver la política de otra manera, en general, más pasiva".
Basagoiti, desde luego, es una excepción. "Mi interés por la política comienza en las primeras elecciones democráticas, ante la novedad que suponen para mí los carteles y la propaganda electoral de la época. Me llamó tanto la atención todo aquello que coleccioné carteles de todos los partidos que se presentaron en aquellas elecciones".
También hay que hablar de la economía. La general y la particular. Porque, aunque es sabido que el dinero no da la felicidad, contribuye a ella. La incorporación al mundo laboral de los que estudiaron una carrera se dio en un momento crítico, el de mayor tasa de paro, que llegó a un pico histórico en el 94, con un 24%, que empezó a disminuir a partir del 97 (20,61%) hasta el 2001 (que llegó al 10,55%). Este dato, en principio, puede parecer negativo pero, a largo plazo, se constata que no. A partir del 95 aproximadamente, cuando los del 69 empezaron a tener edad para independizarse, vivir en pareja, formar una familia..., la situación laboral era más favorable. Y esa crisis, del 92 al 94, les sirvió para, en algunos casos, completar su formación postuniversitaria y, en otros, aprender 'a buscarse la vida'.
Para Nuria Sáez, consultora y coach, directora de Logos Increscendo, consultora especializada en proyectos de cambio y transformación organizacional: "En los años posteriores a la crisis del 92, entre 1995 y 1998, surgieron nuevas oportunidades laborales para los de nuestra generación que muchos supieron aprovechar y que coinciden con la recuperación económica del país. Previamente a este periodo vivimos algunos años difíciles: los titulados sin empleo accedimos a nuestros primeros trabajos con una cualificación más alta de la que requería el puesto laboral. Trabajamos en lo que podíamos, algunos como becarios, otros aprovecharon para completar su formación y aprendieron a compaginarlo con trabajos que ni se parecían a los que soñaban cuando empezaron la carrera. Y gracias a toda esta formación, a la experiencia adquirida en sus primeros empleos, a la capacidad de adaptación y a las ganas de seguir creciendo cuando llegaron tiempos mejores se posicionaron como una generación muy preparada".
Hay que recordar que los nacidos en ese año y posteriormente son los que se beneficiaron de una educación más amplia. Según un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), un 60% de los nacidos entre 1969 y 1974 completaron los estudios de enseñanza secundaria, frente al 48% de los nacidos entre 1959 y 1968 y un 19% de quienes lo hicieron entre el 39 y el 48.
LA CLAVE. En algunos campos, como el del periodismo, y pese a la crisis internacional, sí fue buen momento. El 92 fue el año clave en España por la celebración de la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona y todo lo que esto conllevó a la hora de crear infraestructuras y oportunidades laborales para algunos, como fue el caso de Susanna Griso, que empezó a trabajar entonces en Cataluña Radio. "Con los Juegos Olímpicos se reforzó la redacción y a una compañera y a mí nos tocó seguir a Samaranch y a Josep Miquel Abad [consejero delegado del Comite Organizador de los Juegos]. Íbamos en nuestra vespino y les esperábamos en el hotel a ver si nos hacían alguna declaración. Al principio debían pensar que éramos dos locas pero, después, les debimos hacer gracia y a veces se paraban para decirnos algo y que tuviéramos alguna noticia. Para mí fue una escuela magnífica", recuerda la presentadora de 'Espejo público'.
Y no podemos olvidarnos del presente. Los que actualmente rondan los 40 años están, en su mayoría, en una situación laboral privilegiada para enfrentarse a la crisis. Según Sáez: "Si atendemos a las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) por grupos de edad, en el 2009, el incremento interanual del paro es generalizado, aunque mayor entre los más jóvenes –que continúan mostrando la tasa de desempleo más elevada– y en las personas de más de 55 años aunque, por primera vez en los últimos años, ha aumentado en todas las edades. Según esta estadística, por tipología de contratos los que más están sufriendo son los temporales y menos los indefinidos. Y por niveles de estudio, la crisis se está cebando en los más bajos. Analizando estos datos y otros que presentan muchas organizaciones que están en procesos de Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) actualmente, podríamos decir que las personas de la generación del 69 y con niveles de estudios superiores están resistiendo mejor el envite de la crisis".
FACTORES GENERACIONALES. Lorenzo Navarrete, presidente del Colegio de Sociólogos de Madrid, coincide al afirmar que los que nacieron a finales de los 60 tuvieron mayores facilidades y no sólo por las circunstancias específicas de nuestro país (las nuevas libertades, la explosión cultural...) sino por una serie de factores generacionales que afecta a todos los países del primer mundo. "Vivieron la parte más positiva de la sociedad postindustrial, que tiene que ver, por una parte, con el asentamiento de una serie de innovaciones tecnológicas y científicas que han ayudado a hacer la vida más fácil y a ver el mundo de una manera distinta. También por un cambio más profundo, de índole espiritual y filosófico, que ha afectado especialmente a los países católicos del área mediterránea. La religión deja de guiar la vida de la gente, gracias en parte a la modernización de conceptos que introduce Juan XXIII. Esto hace que la sociedad tenga una nueva forma de ver el mundo, influida también por las filosofías orientales que, en 1969, están en boga por el movimiento 'hippie' y abren nuevas corrientes de pensamiento".
Producto de ese 'laicismo' general y del que se produce en España tras de la dictadura hay varios efectos directos para los del 69. Por ejemplo, la primera ley del aborto se aprobó en 1985, cuando ellos tenían 16 años, es decir, cuando podían empezar a necesitar hacer uso de ella. La del divorcio se había aprobado en el 81, cuando sólo tenían 12 años, pero supone una doble ventaja: es la primera generación que no tiene que vivir las consecuencias de un matrimonio que permanece unido a la fuerza y, por otra, cuando llegan a la edad de contraer matrimonio ya lo hacen con otra mentalidad: saben que puede disolverse. En cuanto al resto de cambios sociales, no hay que olvidar que son los primeros que pueden optar por no hacer la mili, pues, en 1984, se regula la Objeción de Conciencia.
Susanna Griso, la pequeña en su familia, reconoce que todo esto lo ha vivido muy de cerca y que, gracias a sus seis hermanos mayores, ha podido valorar mejor la diferencia y los logros que suponían ciertas libertades. "Las mujeres de esta generación hemos sido las primeras en saborear los logros de nuestras madres y nuestras hermanas mayores. Quizá por eso en algunos casos no hemos sido tan beligerantes como ellas, pero sabemos que hace poco había libertades que se nos negaban".
Esa idea de ser una 'generación puente' está presente en muchos de los personajes de 40 años que aparecen en este reportaje. Elena Arzak, por ejemplo, reconoce que tiene mucho que agradecer a la generación de cocineros anterior a la suya. "Los de mi edad les debemos mucho a los creadores de la Nueva Cocina Vasca, gente como Arguiñano, mi padre [Arzak] o Pedro Subijana. Igual que pasó en Francia con la 'Nouvelle Cousine', ellos nos allanaron el camino para investigar y situarnos en un plano internacional".
Para Jesús Palacios, experto en la cultura de los años 80, "los que nacieron en el 69 han bebido de las fuentes de la cultura anterior, de esa que valoraba la obra de arte, que pensaba que la cultura tenía que ser progresista, como una forma de evolución, que debía aportar algo. Al mismo tiempo han sabido interpretar ese concepto más pop de que no hay diferencia entre la alta y la baja cultura, que la frivolidad puede ser una forma de arte, pero sin caer en el pensamiento actual del todo vale y de que da igual lo que se haga porque la cultura no tiene por qué aportar algo relevante. Es la generación de la postmodernidad".
EN EL MEDIO. Jorge Sanz afirma que entre los actores también se da ese concepto de 'generación puente': "Nosotros somos los que estamos en medio, entre la tradición del que viene del teatro y que se toma la profesión casi como un sacerdocio y la de quienes han crecido prácticamente haciendo sólo televisión. Ambas visiones tienen su parte positiva y creo que cogemos lo mejor de ambas".
Según Susanna Griso, "nos beneficiamos de que la generación anterior experimentara con una serie de asuntos que hizo que nosotros no cayéramos en esos errores. Nuestros hermanos mayores lucharon por una utopía que luego les dejó bastante descolocados dentro de la sociedad, en algunos casos, y nosotros teníamos las cosas más claras. Podríamos decir que mientras ellos, durante el movimiento 'hippie', viajaban a Oriente nosotros viajábamos para hacer un master. Teníamos los pies más en la tierra, sin olvidar sus logros, por supuesto, que también nos vinieron bien". Justino Sinova, en cualquier caso, advierte que en España el movimiento 'hippie' fue muy minoritario. "Igual que el Mayo del 68. Hubo una cierta influencia pero, si somos sinceros, en España no se vivió como en otros países, era más llamativo que real".
Esta posición intermedia entre los dos extremos tiene, según Nuria Sáez, una consecuencia favorable: "Los de esta generación han sabido poner más el foco en los valores familiares. Vieron cómo sus padres, los de la generación de la posguerra, se casaban con su trabajo y ellos han requerido y buscado más equilibrio entre su vida laboral y la personal. Padres tardíos, tuvieron que esperar a encontrar un trabajo y una vivienda decente".
En este apecto, el de la vivienda, se plantaron con 30 años en 1999, cuando el 'boom' inmobiliario aún no había estallado: las casas tenían precios razonables y las hipotecas se daban con facilidad (el 100% de la financiación e incluso tasaciones por encima del precio, que les permitían amueblar la casa). Además, los tipos de interés eran relativamente bajos (alrededor de un 4% en el 99). A partir de 1999 el precio de la vivienda empezó a aumentar desmesuradamente. Según el INE, el incremento del precio medio de la vivienda de 1999 a 2003 fue de un 80, 27%. Jorge Sanz reconoce que a él este asunto no le afectó demasiado: "Empecé a trabajar muy joven y enseguida tuve dinero para comprarme una casa, pero sí es cierto que los que tienen más o menos mi edad, aunque con mucho esfuerzo, han comprado una. En cambio, los más jóvenes veo que lo tienen mucho más difícil".
Otro de los factores que ha contribuido a la felicidad de la 'promoción del 69', según apunta el sociólogo Lorenzo Navarrete y que la consultora Nuria Sáez desarrolla, es la revolución de Internet. La del 69 no es la generación que ha nacido con el ratón en la mano, pero ha vivido el 'boom' informático a una edad en la que no le ha resultado difícil manejarse con soltura. No hay que olvidar que, en 1996, sólo un 0,7% de los hogares tenía ordenador. "Somos flexibles por necesidad, inmersos desde pequeños en un mundo de cambios. Somos de las últimas generaciones que han jugado en la calle a las chapas, a la goma, a la comba y, a la vez, somos de los primeros que hemos jugado a videojuegos. De niños pasamos de ver los dibujos en blanco y negro a los dibujos en color".
LOS HECHOS QUE MARCARON AQUEL AÑO
En las universidades de Stanford y UCLA se ponía la primera piedra de lo que hoy es Internet. The Beatles se separaban, John Lennon grababa su primer 'single' en solitario ('Give Peace a Chance') y miles de jóvenes norteamericanos se congregaban en el festival de Woodstock. Mientras, España era sacudida por uno de los seísmos más importantes de su historia con una magnitud 7,3 en la escala de Richter. Éstos y los que siguen fueron algunos de los acontecimientos que marcaron 1969.
1.Triunfo en eurovisión. Madrid, 29 de marzo. La cantante Massiel (con abrigo) entregaba a Salomé el premio de vencedora del Festival de Eurovisión con Vivo cantando. Las representantes de Francia, Holanda e Inglaterra también lograron el triunfo, al producirse un cuádruple empate en el primer puesto.
2. El Concorde vuela. Fairford (Reino Unido), 10 de abril. Un mes después de que el prototipo francés del avión supersónico Concorde hiciera su vuelo inaugural por el cielo de Toulouse, el prototipo británico aterrizaba en la base de Fairford ante la mirada de cientos de expectadores.
3. Adiós Gibraltar. La Línea de la Concepción (Cádiz), 8 de junio. Periodistas británicos y residentes gibraltareños observan cómo los oficiales españoles de aduanas cierran la verja de entrada hacia España desde la colonia británica, cumpliendo una orden del Consejo de Ministros.
4. Juramento Real. Madrid, 23 de julio. Acto de aceptación del Príncipe Juan Carlos a la sucesión de la Jefatura del Estado. La firma tenía lugar en el Palacio de la Zarzuela en presencia de numerosas personalidades, entre ellas, el ministro de Justicia, Antonio María de Oriol (derecha).
5. En la luna. 20 de julio. Tras el alunizaje del módulo Eagle, de la misión Apolo 11, Neil Armstrong y Edwin Aldrin serían los primeros hombres en pisar la superficie selenita. La frase pronunciada por Armstrong, "un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la Humanidad", forma parte de la Historia.
6. No a la guerra. Washington (Estados Unidos), 3 de noviembre. Un grupo de jóvenes escucha un discurso del presidente estadounidense Richard Nixon en la sede del comité de movilización para finalizar la guerra del Vietnam, creado tras las manifestaciones estudiantiles antibelicistas.
¿Y EL PEOR?
Si nos atenemos a parámetros como las libertades, la estabilidad política, la oferta cultural, la facilidad de acceso a estudios y vivienda y el resto de baremos analizados para establecer cuál es el mejor año para haber nacido en España, el peor podría ser 1954, si atendemos a la población activa, o alrededor de 1920 si pensamos en la población que puede estar aún viva. En este segundo caso, es evidente: vivieron con uso de razón (y en el caso de los hombres, como parte activa) la Guerra Civil, la postguerra y la dictadura. Las revoluciones sociales, como Mayo del 68, les pillaron con el pie cambiado y no digamos avances como Internet. Pero si nos fijamos en la población activa, quienes rondan los 55 años serían los más desfavorecidos. Vivieron toda la dictadura y el paso a la democracia les tocó durante su incorporación laboral, con lo que conllevaba aquella época económicamente. El acceso a la Universidad era casi un privilegio y, para colmo, son los más afectados por la crisis; según datos de la EPA (Encuesta de Población Activa) del primer trimestre de 2009, un 80,25% de los mayores de 55 perdieron su empleo, mientras que, por ejemplo, en la franja de 20 a 24 lo han perdido un 19%.
Y también el enlace http://www.elmundo.es/suplementos/magazine/2010/538/1263403245.html
CUARENTONES UNA GENERACIÓN CON SUERTE
Por SILVIA GRIJALBA.
1969, el mejor año para nacer
Si usted tiene 40 años, acaba de cumplir 41 o va a celebrarlos en 2010, sepa que es uno de los integrantes de una generación afortunada, al menos en teoría: la de quienes crecieron en democracia, vivieron innovaciones tecnológicas que han hecho su vida más fácil y mejor preparados están para afrontar la crisis. Cuatro rostros populares nacidos en 1969 cuentan qué hecho les ha impactado más durante estos años y cómo es esa 'generación puente' que jugó a las chapas en la calle y estrenó los videojuegos.
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Decir así, sin matizaciones, que 1969 es el mejor año del siglo XX para haber nacido en España puede parecer arriesgado. Pero si atendemos a las oportunidades, a lo fácil que la vida se lo ha puesto a los que llegaron al mundo entonces, puede hacerse esa afirmación, hablando, por supuesto, de una manera genérica.
Pero, ¿por qué el 69? Lo cierto es que si analizamos una serie de datos económicos, culturales, sociales y políticos, los que nacieron dentro de esos doce meses han tenido más oportunidades que quienes lo hicieron antes y después. Bueno, si usted pertenece a la Generación X (la que está comprendida entre 1967 y 1977) y nació en el 68 o en el 70, también puede incluirse, más o menos, en este grupo de agraciados pero, si somos estrictos, 1969 es, además del año erótico, como cantaban Serge Gainsbourg y Jane Birkin, la cifra clave.
Hay una serie de circunstancias objetivas que lo corroboran. Por una parte, los nacidos en ese año son la primera generación que vive plenamente en democracia, como dice Antonio Basagoiti, presidente del PP en el País Vasco, y uno de los agraciados. "Las generaciones anteriores no pudieron disfrutar de las libertades plenas que, por suerte, nosotros sí tenemos. No vivieron las libertades democráticas y, por fortuna, nosotros no hemos sufrido las dificultades de pasar de una dictadura a una democracia. Los del 69 hemos disfrutado las libertades que no tuvieron nuestros padres".
MÁS PASIVOS. El periodista, escritor y profesor de Ciencias de la Información Justino Sinova, cronista político de la España de la Transición, corrobora esta afirmación de Basagoiti, aunque va más allá: "Esa generación tuvo la suerte de que sus años de juventud coincidieron con una etapa de libertad recién estrenada, de ilusión y de esperanza, un momento muy especial de España. Pero, por otra parte, al encontrarse el camino hecho dentro del aspecto político sí es cierto que eso derivó en una inhibición política general que ha seguido en otras generaciones. Tuvieron la suerte de no tener que luchar contra una dictadura, pero eso les ha hecho ver la política de otra manera, en general, más pasiva".
Basagoiti, desde luego, es una excepción. "Mi interés por la política comienza en las primeras elecciones democráticas, ante la novedad que suponen para mí los carteles y la propaganda electoral de la época. Me llamó tanto la atención todo aquello que coleccioné carteles de todos los partidos que se presentaron en aquellas elecciones".
También hay que hablar de la economía. La general y la particular. Porque, aunque es sabido que el dinero no da la felicidad, contribuye a ella. La incorporación al mundo laboral de los que estudiaron una carrera se dio en un momento crítico, el de mayor tasa de paro, que llegó a un pico histórico en el 94, con un 24%, que empezó a disminuir a partir del 97 (20,61%) hasta el 2001 (que llegó al 10,55%). Este dato, en principio, puede parecer negativo pero, a largo plazo, se constata que no. A partir del 95 aproximadamente, cuando los del 69 empezaron a tener edad para independizarse, vivir en pareja, formar una familia..., la situación laboral era más favorable. Y esa crisis, del 92 al 94, les sirvió para, en algunos casos, completar su formación postuniversitaria y, en otros, aprender 'a buscarse la vida'.
Para Nuria Sáez, consultora y coach, directora de Logos Increscendo, consultora especializada en proyectos de cambio y transformación organizacional: "En los años posteriores a la crisis del 92, entre 1995 y 1998, surgieron nuevas oportunidades laborales para los de nuestra generación que muchos supieron aprovechar y que coinciden con la recuperación económica del país. Previamente a este periodo vivimos algunos años difíciles: los titulados sin empleo accedimos a nuestros primeros trabajos con una cualificación más alta de la que requería el puesto laboral. Trabajamos en lo que podíamos, algunos como becarios, otros aprovecharon para completar su formación y aprendieron a compaginarlo con trabajos que ni se parecían a los que soñaban cuando empezaron la carrera. Y gracias a toda esta formación, a la experiencia adquirida en sus primeros empleos, a la capacidad de adaptación y a las ganas de seguir creciendo cuando llegaron tiempos mejores se posicionaron como una generación muy preparada".
Hay que recordar que los nacidos en ese año y posteriormente son los que se beneficiaron de una educación más amplia. Según un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), un 60% de los nacidos entre 1969 y 1974 completaron los estudios de enseñanza secundaria, frente al 48% de los nacidos entre 1959 y 1968 y un 19% de quienes lo hicieron entre el 39 y el 48.
LA CLAVE. En algunos campos, como el del periodismo, y pese a la crisis internacional, sí fue buen momento. El 92 fue el año clave en España por la celebración de la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona y todo lo que esto conllevó a la hora de crear infraestructuras y oportunidades laborales para algunos, como fue el caso de Susanna Griso, que empezó a trabajar entonces en Cataluña Radio. "Con los Juegos Olímpicos se reforzó la redacción y a una compañera y a mí nos tocó seguir a Samaranch y a Josep Miquel Abad [consejero delegado del Comite Organizador de los Juegos]. Íbamos en nuestra vespino y les esperábamos en el hotel a ver si nos hacían alguna declaración. Al principio debían pensar que éramos dos locas pero, después, les debimos hacer gracia y a veces se paraban para decirnos algo y que tuviéramos alguna noticia. Para mí fue una escuela magnífica", recuerda la presentadora de 'Espejo público'.
Y no podemos olvidarnos del presente. Los que actualmente rondan los 40 años están, en su mayoría, en una situación laboral privilegiada para enfrentarse a la crisis. Según Sáez: "Si atendemos a las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) por grupos de edad, en el 2009, el incremento interanual del paro es generalizado, aunque mayor entre los más jóvenes –que continúan mostrando la tasa de desempleo más elevada– y en las personas de más de 55 años aunque, por primera vez en los últimos años, ha aumentado en todas las edades. Según esta estadística, por tipología de contratos los que más están sufriendo son los temporales y menos los indefinidos. Y por niveles de estudio, la crisis se está cebando en los más bajos. Analizando estos datos y otros que presentan muchas organizaciones que están en procesos de Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) actualmente, podríamos decir que las personas de la generación del 69 y con niveles de estudios superiores están resistiendo mejor el envite de la crisis".
FACTORES GENERACIONALES. Lorenzo Navarrete, presidente del Colegio de Sociólogos de Madrid, coincide al afirmar que los que nacieron a finales de los 60 tuvieron mayores facilidades y no sólo por las circunstancias específicas de nuestro país (las nuevas libertades, la explosión cultural...) sino por una serie de factores generacionales que afecta a todos los países del primer mundo. "Vivieron la parte más positiva de la sociedad postindustrial, que tiene que ver, por una parte, con el asentamiento de una serie de innovaciones tecnológicas y científicas que han ayudado a hacer la vida más fácil y a ver el mundo de una manera distinta. También por un cambio más profundo, de índole espiritual y filosófico, que ha afectado especialmente a los países católicos del área mediterránea. La religión deja de guiar la vida de la gente, gracias en parte a la modernización de conceptos que introduce Juan XXIII. Esto hace que la sociedad tenga una nueva forma de ver el mundo, influida también por las filosofías orientales que, en 1969, están en boga por el movimiento 'hippie' y abren nuevas corrientes de pensamiento".
Producto de ese 'laicismo' general y del que se produce en España tras de la dictadura hay varios efectos directos para los del 69. Por ejemplo, la primera ley del aborto se aprobó en 1985, cuando ellos tenían 16 años, es decir, cuando podían empezar a necesitar hacer uso de ella. La del divorcio se había aprobado en el 81, cuando sólo tenían 12 años, pero supone una doble ventaja: es la primera generación que no tiene que vivir las consecuencias de un matrimonio que permanece unido a la fuerza y, por otra, cuando llegan a la edad de contraer matrimonio ya lo hacen con otra mentalidad: saben que puede disolverse. En cuanto al resto de cambios sociales, no hay que olvidar que son los primeros que pueden optar por no hacer la mili, pues, en 1984, se regula la Objeción de Conciencia.
Susanna Griso, la pequeña en su familia, reconoce que todo esto lo ha vivido muy de cerca y que, gracias a sus seis hermanos mayores, ha podido valorar mejor la diferencia y los logros que suponían ciertas libertades. "Las mujeres de esta generación hemos sido las primeras en saborear los logros de nuestras madres y nuestras hermanas mayores. Quizá por eso en algunos casos no hemos sido tan beligerantes como ellas, pero sabemos que hace poco había libertades que se nos negaban".
Esa idea de ser una 'generación puente' está presente en muchos de los personajes de 40 años que aparecen en este reportaje. Elena Arzak, por ejemplo, reconoce que tiene mucho que agradecer a la generación de cocineros anterior a la suya. "Los de mi edad les debemos mucho a los creadores de la Nueva Cocina Vasca, gente como Arguiñano, mi padre [Arzak] o Pedro Subijana. Igual que pasó en Francia con la 'Nouvelle Cousine', ellos nos allanaron el camino para investigar y situarnos en un plano internacional".
Para Jesús Palacios, experto en la cultura de los años 80, "los que nacieron en el 69 han bebido de las fuentes de la cultura anterior, de esa que valoraba la obra de arte, que pensaba que la cultura tenía que ser progresista, como una forma de evolución, que debía aportar algo. Al mismo tiempo han sabido interpretar ese concepto más pop de que no hay diferencia entre la alta y la baja cultura, que la frivolidad puede ser una forma de arte, pero sin caer en el pensamiento actual del todo vale y de que da igual lo que se haga porque la cultura no tiene por qué aportar algo relevante. Es la generación de la postmodernidad".
EN EL MEDIO. Jorge Sanz afirma que entre los actores también se da ese concepto de 'generación puente': "Nosotros somos los que estamos en medio, entre la tradición del que viene del teatro y que se toma la profesión casi como un sacerdocio y la de quienes han crecido prácticamente haciendo sólo televisión. Ambas visiones tienen su parte positiva y creo que cogemos lo mejor de ambas".
Según Susanna Griso, "nos beneficiamos de que la generación anterior experimentara con una serie de asuntos que hizo que nosotros no cayéramos en esos errores. Nuestros hermanos mayores lucharon por una utopía que luego les dejó bastante descolocados dentro de la sociedad, en algunos casos, y nosotros teníamos las cosas más claras. Podríamos decir que mientras ellos, durante el movimiento 'hippie', viajaban a Oriente nosotros viajábamos para hacer un master. Teníamos los pies más en la tierra, sin olvidar sus logros, por supuesto, que también nos vinieron bien". Justino Sinova, en cualquier caso, advierte que en España el movimiento 'hippie' fue muy minoritario. "Igual que el Mayo del 68. Hubo una cierta influencia pero, si somos sinceros, en España no se vivió como en otros países, era más llamativo que real".
Esta posición intermedia entre los dos extremos tiene, según Nuria Sáez, una consecuencia favorable: "Los de esta generación han sabido poner más el foco en los valores familiares. Vieron cómo sus padres, los de la generación de la posguerra, se casaban con su trabajo y ellos han requerido y buscado más equilibrio entre su vida laboral y la personal. Padres tardíos, tuvieron que esperar a encontrar un trabajo y una vivienda decente".
En este apecto, el de la vivienda, se plantaron con 30 años en 1999, cuando el 'boom' inmobiliario aún no había estallado: las casas tenían precios razonables y las hipotecas se daban con facilidad (el 100% de la financiación e incluso tasaciones por encima del precio, que les permitían amueblar la casa). Además, los tipos de interés eran relativamente bajos (alrededor de un 4% en el 99). A partir de 1999 el precio de la vivienda empezó a aumentar desmesuradamente. Según el INE, el incremento del precio medio de la vivienda de 1999 a 2003 fue de un 80, 27%. Jorge Sanz reconoce que a él este asunto no le afectó demasiado: "Empecé a trabajar muy joven y enseguida tuve dinero para comprarme una casa, pero sí es cierto que los que tienen más o menos mi edad, aunque con mucho esfuerzo, han comprado una. En cambio, los más jóvenes veo que lo tienen mucho más difícil".
Otro de los factores que ha contribuido a la felicidad de la 'promoción del 69', según apunta el sociólogo Lorenzo Navarrete y que la consultora Nuria Sáez desarrolla, es la revolución de Internet. La del 69 no es la generación que ha nacido con el ratón en la mano, pero ha vivido el 'boom' informático a una edad en la que no le ha resultado difícil manejarse con soltura. No hay que olvidar que, en 1996, sólo un 0,7% de los hogares tenía ordenador. "Somos flexibles por necesidad, inmersos desde pequeños en un mundo de cambios. Somos de las últimas generaciones que han jugado en la calle a las chapas, a la goma, a la comba y, a la vez, somos de los primeros que hemos jugado a videojuegos. De niños pasamos de ver los dibujos en blanco y negro a los dibujos en color".
LOS HECHOS QUE MARCARON AQUEL AÑO
En las universidades de Stanford y UCLA se ponía la primera piedra de lo que hoy es Internet. The Beatles se separaban, John Lennon grababa su primer 'single' en solitario ('Give Peace a Chance') y miles de jóvenes norteamericanos se congregaban en el festival de Woodstock. Mientras, España era sacudida por uno de los seísmos más importantes de su historia con una magnitud 7,3 en la escala de Richter. Éstos y los que siguen fueron algunos de los acontecimientos que marcaron 1969.
1.Triunfo en eurovisión. Madrid, 29 de marzo. La cantante Massiel (con abrigo) entregaba a Salomé el premio de vencedora del Festival de Eurovisión con Vivo cantando. Las representantes de Francia, Holanda e Inglaterra también lograron el triunfo, al producirse un cuádruple empate en el primer puesto.
2. El Concorde vuela. Fairford (Reino Unido), 10 de abril. Un mes después de que el prototipo francés del avión supersónico Concorde hiciera su vuelo inaugural por el cielo de Toulouse, el prototipo británico aterrizaba en la base de Fairford ante la mirada de cientos de expectadores.
3. Adiós Gibraltar. La Línea de la Concepción (Cádiz), 8 de junio. Periodistas británicos y residentes gibraltareños observan cómo los oficiales españoles de aduanas cierran la verja de entrada hacia España desde la colonia británica, cumpliendo una orden del Consejo de Ministros.
4. Juramento Real. Madrid, 23 de julio. Acto de aceptación del Príncipe Juan Carlos a la sucesión de la Jefatura del Estado. La firma tenía lugar en el Palacio de la Zarzuela en presencia de numerosas personalidades, entre ellas, el ministro de Justicia, Antonio María de Oriol (derecha).
5. En la luna. 20 de julio. Tras el alunizaje del módulo Eagle, de la misión Apolo 11, Neil Armstrong y Edwin Aldrin serían los primeros hombres en pisar la superficie selenita. La frase pronunciada por Armstrong, "un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la Humanidad", forma parte de la Historia.
6. No a la guerra. Washington (Estados Unidos), 3 de noviembre. Un grupo de jóvenes escucha un discurso del presidente estadounidense Richard Nixon en la sede del comité de movilización para finalizar la guerra del Vietnam, creado tras las manifestaciones estudiantiles antibelicistas.
¿Y EL PEOR?
Si nos atenemos a parámetros como las libertades, la estabilidad política, la oferta cultural, la facilidad de acceso a estudios y vivienda y el resto de baremos analizados para establecer cuál es el mejor año para haber nacido en España, el peor podría ser 1954, si atendemos a la población activa, o alrededor de 1920 si pensamos en la población que puede estar aún viva. En este segundo caso, es evidente: vivieron con uso de razón (y en el caso de los hombres, como parte activa) la Guerra Civil, la postguerra y la dictadura. Las revoluciones sociales, como Mayo del 68, les pillaron con el pie cambiado y no digamos avances como Internet. Pero si nos fijamos en la población activa, quienes rondan los 55 años serían los más desfavorecidos. Vivieron toda la dictadura y el paso a la democracia les tocó durante su incorporación laboral, con lo que conllevaba aquella época económicamente. El acceso a la Universidad era casi un privilegio y, para colmo, son los más afectados por la crisis; según datos de la EPA (Encuesta de Población Activa) del primer trimestre de 2009, un 80,25% de los mayores de 55 perdieron su empleo, mientras que, por ejemplo, en la franja de 20 a 24 lo han perdido un 19%.
domingo, 3 de enero de 2010
No dejes que verte líder te impida verte persona: mira a tu interior
Comienza el año y con él los nuevos propósitos. Nos gusta fantasear e imaginar lo que el año nuevo nos deparará, y además en un año tan redondo como este 2010 en el que hasta el número es armónico, nos damos permiso para soñar.
Nosotros los cambiólogos, término que poco a poco voy a tratar de desvelaros, también queremos desear para este año que los directivos y las personas que estén en posiciones de influencia, no se olviden que están ahí sobre todo porque están al servicio, y recordaros que ser líder implica una serie de compromisos y supone un camino constante a la excelencia. Porque solo podemos entender la excelencia empresarial desde la excelencia de todas las personas que forman parte de la organización, pero insisto siempre teniendo como punto de partida la propia excelencia personal del líder, que sirva como fuente de inspiración al resto.
Y tal y como muchos sueños se desvanecen a lo largo de este año y otros se convierten en realidad, nos gustaría pensar que nuestros sueños sobre los nuevos líderes se fraguan y se consolidan tiñendo de humanidad las hojas de los árboles hoy secos, que forman parte del antiguo paradigma. Y para ellos necesitamos de líderes que estén alineados con un nuevo paradigma, en el que valores antiguos como el individualismo ya no sirven y en el que ahora más que nunca deben primar valores como la humanidad, la autenticidad o la generosidad. Y es aquí donde se abren paso los líderes nacientes como semillas abonadas en este nuevo paradigma, pero para que estas simientes florezcan y se transformen en fuertes arbustos lo primero que tienen que aprender es a crecer hacia dentro: hacia su persona. Ahora más que nunca en este nuevo modelo los líderes del futuro no pueden huir de ellos mismos, no pueden vivir mirando hacia fuera y compararse con otros árboles aparentemente mejores líderes o más bellos. Solo pueden verse líderes cuando ponen el foco en su persona: cuando vuelven sus ojos hacia dentro, cuando comienzan a cuidar de su raíz, y a trabajar su base. Este es el único camino para convertirse en futuros robles que sirvan como guía al resto.
Aquí es dónde comienza nuestro trabajo como cambiologos, trabajamos codo con codo con los líderes del futuro para que tornen su mirada hacia dentro, y para que sirvan como ejemplo al resto de la organización, siendo ellos los pioneros del cambio. No nos gustaría pensar que los nuevos líderes se forjan solo hacia fuera, tratando de parecer grandes y con hermosas hojas, pero que ante la primera tormenta se derrumban. Necesitamos forjar buenos árboles desde la parte más profunda, desde su centro, y esto solo se puede hacer trabajando desde la persona, ayudándole a tomar conciencia de sus grandes tesoros y también de sus limitaciones. Porque solo a través de la toma de conciencia podemos librarnos de nuestras antiguas creencias o programaciones. Cuando somos conscientes de nuestra propia incompetencia podemos empezar a hacer nuevas cosas para liberarlas o cambiarlas. Si un líder no es consciente de su propia incompetencia seguirá repitiendo el mismo patrón de comportamiento una y otra vez y acabará generando imitadores de su propia incompetencia. Dando lugar a arbolitos que como él quieran aparentar grandeza y hermosura pero solo en su exterior.
Nosotros los cambiologos invitamos a los líderes y los directivos a salir de su propia zona de comodidad, a no hacer lo de siempre, a cuestionarse, a cambiar desde dentro, a enfrentarse a sus miedos, porque solamente cuando las personas cruzan la frontera del estado de confort es cuando crecen y aprenden. En las organizaciones del futuro, las del nuevo paradigma, los líderes deben liberarse de todos los límites que les impide crecer, porque únicamente a través de su propio aprendizaje y crecimiento serán capaces de brotar y brillar en este nuevo paradigma.
En nuestro trabajo como cambiologos nos topamos con la parte más profunda del ser, preocupándonos por su cimiento: ayudándoles a limpiar sus creencias limitantes, o a echar el abono necesario para fortalecer sus creencias potenciadoras . Les preparamos desde su esencia, desde su semilla y siempre creyendo en la grandeza del ser humano. Somos los consultores del nuevo paradigma, vamos un paso más allá del coaching, de la consultoría o de la formación porque aunque nuestra procedencia es de allí, fruto de nuestra propia evolución estamos convencidos de este nuevo paradigma necesita de nuevos modelos de consultoría , y que lejos de dar solo soluciones como hacen los consultores , o de llevar a cabo solo acciones puntuales de formación o de coaching, avanzamos un paso más allá y ayudamos a las personas a forjar su raíz, poniendo el foco de atención en la persona e invitándoles a crecer y a cambiar. Cambiologos de vocación, que por aquello de la coherencia hemos trabajado primero en forjar nuestra raíz y por ello estamos preparados para acompañar a los nuevos líderes y directivos en sus procesos de cambio alineándolos con el nuevo paradigma.
Nuria Sáez (Cambiologa)
Socia y Directora de la Escuela de líderes InCrescendo
Nosotros los cambiólogos, término que poco a poco voy a tratar de desvelaros, también queremos desear para este año que los directivos y las personas que estén en posiciones de influencia, no se olviden que están ahí sobre todo porque están al servicio, y recordaros que ser líder implica una serie de compromisos y supone un camino constante a la excelencia. Porque solo podemos entender la excelencia empresarial desde la excelencia de todas las personas que forman parte de la organización, pero insisto siempre teniendo como punto de partida la propia excelencia personal del líder, que sirva como fuente de inspiración al resto.
Y tal y como muchos sueños se desvanecen a lo largo de este año y otros se convierten en realidad, nos gustaría pensar que nuestros sueños sobre los nuevos líderes se fraguan y se consolidan tiñendo de humanidad las hojas de los árboles hoy secos, que forman parte del antiguo paradigma. Y para ellos necesitamos de líderes que estén alineados con un nuevo paradigma, en el que valores antiguos como el individualismo ya no sirven y en el que ahora más que nunca deben primar valores como la humanidad, la autenticidad o la generosidad. Y es aquí donde se abren paso los líderes nacientes como semillas abonadas en este nuevo paradigma, pero para que estas simientes florezcan y se transformen en fuertes arbustos lo primero que tienen que aprender es a crecer hacia dentro: hacia su persona. Ahora más que nunca en este nuevo modelo los líderes del futuro no pueden huir de ellos mismos, no pueden vivir mirando hacia fuera y compararse con otros árboles aparentemente mejores líderes o más bellos. Solo pueden verse líderes cuando ponen el foco en su persona: cuando vuelven sus ojos hacia dentro, cuando comienzan a cuidar de su raíz, y a trabajar su base. Este es el único camino para convertirse en futuros robles que sirvan como guía al resto.
Aquí es dónde comienza nuestro trabajo como cambiologos, trabajamos codo con codo con los líderes del futuro para que tornen su mirada hacia dentro, y para que sirvan como ejemplo al resto de la organización, siendo ellos los pioneros del cambio. No nos gustaría pensar que los nuevos líderes se forjan solo hacia fuera, tratando de parecer grandes y con hermosas hojas, pero que ante la primera tormenta se derrumban. Necesitamos forjar buenos árboles desde la parte más profunda, desde su centro, y esto solo se puede hacer trabajando desde la persona, ayudándole a tomar conciencia de sus grandes tesoros y también de sus limitaciones. Porque solo a través de la toma de conciencia podemos librarnos de nuestras antiguas creencias o programaciones. Cuando somos conscientes de nuestra propia incompetencia podemos empezar a hacer nuevas cosas para liberarlas o cambiarlas. Si un líder no es consciente de su propia incompetencia seguirá repitiendo el mismo patrón de comportamiento una y otra vez y acabará generando imitadores de su propia incompetencia. Dando lugar a arbolitos que como él quieran aparentar grandeza y hermosura pero solo en su exterior.
Nosotros los cambiologos invitamos a los líderes y los directivos a salir de su propia zona de comodidad, a no hacer lo de siempre, a cuestionarse, a cambiar desde dentro, a enfrentarse a sus miedos, porque solamente cuando las personas cruzan la frontera del estado de confort es cuando crecen y aprenden. En las organizaciones del futuro, las del nuevo paradigma, los líderes deben liberarse de todos los límites que les impide crecer, porque únicamente a través de su propio aprendizaje y crecimiento serán capaces de brotar y brillar en este nuevo paradigma.
En nuestro trabajo como cambiologos nos topamos con la parte más profunda del ser, preocupándonos por su cimiento: ayudándoles a limpiar sus creencias limitantes, o a echar el abono necesario para fortalecer sus creencias potenciadoras . Les preparamos desde su esencia, desde su semilla y siempre creyendo en la grandeza del ser humano. Somos los consultores del nuevo paradigma, vamos un paso más allá del coaching, de la consultoría o de la formación porque aunque nuestra procedencia es de allí, fruto de nuestra propia evolución estamos convencidos de este nuevo paradigma necesita de nuevos modelos de consultoría , y que lejos de dar solo soluciones como hacen los consultores , o de llevar a cabo solo acciones puntuales de formación o de coaching, avanzamos un paso más allá y ayudamos a las personas a forjar su raíz, poniendo el foco de atención en la persona e invitándoles a crecer y a cambiar. Cambiologos de vocación, que por aquello de la coherencia hemos trabajado primero en forjar nuestra raíz y por ello estamos preparados para acompañar a los nuevos líderes y directivos en sus procesos de cambio alineándolos con el nuevo paradigma.
Nuria Sáez (Cambiologa)
Socia y Directora de la Escuela de líderes InCrescendo
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